Walter Toscano s-a născut în Peru la 25 august  1974 și a studiat desenul și pictura la Școala de Arte Plastice din orașul Trujillo, Peru. Este un artist  polivalent : caricaturist, ilustrator,performer, realizator de păpuși din pânză,nuvelist și poet. Este membru al mișcării  literare Movimiento Literario Egoísta; co-direcționează brand-ul independent al proiectului alternativ Trapos & Cartones.

Este director, redactor, coordonator, designer ilustrator, difuzor și vânzător la editura „Piel de Camaleón Editores,unde  a tipărit revistele Piel de Kamaleón (literatură) și  PerroKalato (grafică internațională). Poeziile și povestirile sale au apărut în antologii și reviste din Peru, Mexic, Argentina, Spania și Franța.

Ca poet a obținut premii și distincții importante,cum ar fi  Primul loc la al 9-lea  Concurs de poezie ”Francisco Xandoval Bustamante”(2003), Mențiune specială la  „Primul  Concurs de poezie latină ”Almafuerte”, Argentina (2004), Primul loc la „Concursul Internațional  ”Poesía Rosa” (2004), al doilea finalist la ” Concurso de 10 micro palabras” (2012), Locul II pentru  istorie și Primul loc pentru  poezie la concursul internațional de poezie și poezie„ Cuvinte fără frontiere „, Argentina, (2013).

În cele ce urmează vă prezentăm un grupaj de poezii în limba spaniolă a talentatului și apreciatului poet peruan WALTER TOSCANO.

 

 

POEZII DE WALTER TOSCANO

PERÚ

 

 

DE POETAS

Tu nombre es un libro de antología

un poeta luminoso

mientras los que no

relamen sus heridas y sus letras

a la luz de una vela.

Pero al poeta poco importa

exhibirse a la luz de una vela.

Mientras otros encienden

suntuosas lámparas incandescentes

el poeta escribe

y la luz toca la punta de su lápiz

y crecen estrellas

en la oscuridad del papel.

Una piedra amenaza

desde su boca la palabra.

ENFERMOS NÚMERO CERO

Desperté al oír junto a mi cama

el sonido del electrocardiograma

con la bienvenida de la muerte

-mi compañera de cuarto

en el Hospital Regional de La Libertad-

Los enfermos -a veces- marchamos

conscientes de la última llamada

y otras nos sorprende la caída

en el hoyo enumerado previamente.

Alguna vez amé a una muchacha

al pie de un poste de luz

nuestro amor natural competía

con la llama artificial

y un gato secuestraba nuestro miedo.

Los gatos tienen una muerte

sin testigos ni rezos.

Nosotros en cambio tenemos

predestinado número en la frente.

También los NN tienen un numeral

en el dedo pulgar del pie derecho.

Y los rezos caen a cuentagotas

a cuentasangre

en un oscuro pasillo

donde los familiares dan un salto

para no tropezar con mi compañera de cuarto

o el siguiente número cero.

OYENDO A TOWNES VAN ZANDT

Era un día nublado

encendí la radio

una vieja canción me obligó a salir.

Cogí una chaqueta gris

y la llevé sobre mi hombro

por si el tiempo se pusiera a tono con mi alma.

Caminé diez cuadras

y llegué al parque

tenía un tablero un lápiz carbón

un borrador y un cuter -por si hubiera

que cortar a algún malhechor-

cinco hojas para dibujar a alguna dama

o grupo familiar de un tirón.

Nadie se acercó

ni siquiera un perro a mearme el pantalón

o un pájaro a cagarme la gorra negra.

Tomé de mis bolsillos las últimas monedas del día

y compré una pequeña bolsa de maníes.

Ahora que camino en libertad

sin monedas en los bolsillos

me siento más ligero.

Mi hambre no he saciado

pero no importa mi libertad es más preciada.

Regreso a casa en silencio

a medianoche.

Me he puesto la chaqueta gris -por si llueve-.

Las familias se preparan para acostarse

tres perros callejeros se acercan furiosos a morderme

camino con el paso más firme

desafiando la rabia de la oscuridad

y el mal agüero de un búho me sobrevuela.

Antes de llegar a mi puerta

meto las manos al bolsillo

y encuentro las monedas

que no pagué por los maníes.

Si mis monedas aún están conmigo

¿qué fue lo que entregué al vendedor?

Mi llavero no encuentro.

No puedo entrar a casa y

alguien ha encendido la luz de mi habitación.

No sé si ha empezado a llover

tibias gotas ruedan por mis mejillas.

Tengo mi libertad

pero no una casa donde dormir.

Tengo lágrimas o lluvia

una chaqueta gris a tono con mi alma

y algunas monedas que a esta hora

no saciarán mi hambre.

Soy ahora el cuarto perro aullando a un búho.

OYENDO A DANIEL GUICHARD

Por qué cuando nos sucede una desgracia

brillan nuestros ojos con extraña bondad de pájaros a punto de la muerte

o como el leve aleteo de una mariposa atrapada por el simple gusto

de tenerla inerte en nuestras manos sombrías.

La comida se enfría con la sangre helada del corazón

-triste canción de adultos-

cuando niños el mundo era enorme

pero asíamos todo en nuestras pequeñas manos

el mundo era una pelota blanda y la pateábamos

y volvía a nuestras manos o a nuestros pies.

Ahora el mundo patea traseros y hasta la crueldad de los peces

se instalan en nuestros ojos y nos salpican sus aguas

y las tazas se vuelcan al mismo tiempo que todos los objetos

de la mesa en la estación de la noche abierta

caen con tanta furia que también ha caído la metáfora

y sin embargo nada ha dejado de latir.

La casa la mesa la silla y el hombre se pulverizan en la vida.

CAJA DE CEMENTO

 

Me preguntas qué hago.

Contemplo el cielo raso

navego en mi cama

náufrago en mi entresueño.

En mi aventura me acompañan plumas y papeles.

El mundo es una caja de cemento

y yo un pájaro errante

que va a cualquier rincón

y vuelve en sí a otros sueños.

POEMA EN SILENCIO PARA MI PADRE

Padre

ante ti el silencio grita tu primera sílaba

y el eco se repite en mi infancia

cuando tus enormes manos cogían las mías

entonces te veía correr tras una pelota encendida

patearla sin piedad y me mirabas de reojo luego de tu grito de gol

yo te sonreía orgulloso de tu figura –difuminada entre el polvo-

alzando los brazos el puño la sonrisa en el pecho.

Pero los años ocultaron tus gritos y tu silencio se oye más fuerte ahora

y mis manos que tú llevabas no pueden sino temblar

ante la hoja en blanco porque presentarte ante los lectores

con tan poca tinta y con tanto nudo atascado en la garganta

que no puede pasar como pasaron los años

sería exponer en letras disueltas tu cuerpo emplumado.

Entonces hablo de tu silencio que es igual al mío

la misma sombra en la sonrisa

el mismo fragor en la voz

los mismos pasos aislados

la misma fragilidad a pesar de nuestras generaciones.

Hablo de tu silencio y sólo puedo escribir…

…sólo puedo escribir S I L E N C I O

entre el silencio de tus manos y las mías.

HELIOS

La luz atrapada como luciérnaga

cursa sus últimos días:

Es el juguete de un dios terrenal

que ha perdido sus alas y se resiste a la muerte

porque hasta los dioses cierran los ojos

cuando se apagan las luces

y duermen en forma de insecto luminoso

-fatigado y tibio-

en el sepulcro de su propia mano.

MI CASA

Esta es mi casa

               con sus dos puertas

adelante su alocada sonrisa envejecida

atrás pañuelos que agitan blandos pliegues

rasgados como siempre en espejismo.

Esta es mi casa con su tiempo malherido derruido

-las horas son quijotes trotando sobre ella-.

No es sino a la hora del té de manzanilla

cuando a sorbos intento colmarla de silencios.

Mi casa no es sino una casa sin paredes

con dos puertas levitando y azulada.

Los cantares las voces las pupilas

se azucaran cuando piso de puntillas

para amar a una mujer escondida entre paredes

de polvo desbordado y en tinieblas.

 

POEMA CON RESTOS DE SANGRE

La sangre que dejamos tirada sobre el asfalto

como jirones líquidos de restos de piel marchita

no volverá a ser utilizada por nuestros cuerpos.

Será bebida y palidecida por el sol vespertino

desteñida deslucida corroída por el tiempo.

Las aves de rapiña no beberán la sangre muerta

picotearán sorberán la acuarela del asfalto

sangrarán sus picos hasta desgarrar la brea

como si bajo esa mancha roja apenas visible

habitara el cuerpo de algún hombre olvidado.

SUGERENCIA PARA UN CRIMEN PERFECTO

Si los poetas tan sólo pudieran

escribir

sin vérseles la cara

sin vérseles la mano

sin el sudor sobre la frente

sin el temblor en las piernas

sin el nerviosismo en los dedos

(como quien jala el gatillo

                     para disparar un poema

                                            y echarse a correr)

entonces todo sería mejor

y todos seríamos culpables

todos culpables

                         del perfecto crimen

                                                        de la poesía.